La industria cervecera argentina en crisis: cierres, despidos y caída del consumo marcan un escenario de reconfiguración
- Quilmes redujo su planta de Zárate de 260 a 80 trabajadores y recortó la producción a un turno diario, mientras las importaciones de cerveza crecieron un 300% en el primer trimestre del año.
La industria cervecera argentina atraviesa una de sus etapas más difíciles en años recientes. La combinación de recesión económica, caída del consumo interno y apertura comercial acelerada genera un escenario adverso que afecta tanto a productores artesanales como a las grandes marcas del sector. Bares que bajan persianas, plantas que recortan actividad y una demanda en retroceso conforman un panorama de reconfiguración profunda para todo el mercado.
El impacto más visible se registra en la Cervecería y Maltería Quilmes, que inició un proceso de ajuste en su planta de Zárate. La empresa implementó un esquema de retiros voluntarios que redujo su dotación de aproximadamente 260 trabajadores a cerca de 80, mientras que la producción pasó de tres turnos diarios a uno solo. En ese marco, las ventas de la compañía retrocedieron alrededor de un 45%, según datos difundidos por la propia firma, en un contexto de contracción generalizada del consumo y mayores dificultades financieras.

A la presión interna se suma el avance de las importaciones. De acuerdo a estadísticas oficiales, el ingreso de cerveza del exterior creció cerca de un 300% durante el primer trimestre de 2025, lo que intensifica la competencia en un mercado ya golpeado, especialmente en los segmentos donde los precios internacionales resultan más competitivos frente a los costos de producción local.
El encarecimiento operativo, la apertura comercial y la retracción de la demanda redefinen las reglas de juego para el conjunto del sector, con perspectivas que, por ahora, no ofrecen señales claras de recuperación.
