Celulosa Argentina paga los sueldos en cuotas y admite una situación «muy crítica»: otro caso que expone la fragilidad industrial
- La empresa depositó este martes la segunda mitad de los haberes de agosto y proyecta pagar septiembre en dos tramos, entre mediados de octubre y principios de noviembre. Aunque las plantas de Capitán Bermúdez y Zárate recuperaron actividad, la compañía reconoce que no logra ordenar su caja. Para los críticos del rumbo económico, el caso es un síntoma del deterioro del entramado industrial.
Cobrar el sueldo en pedazos se volvió rutina para los trabajadores de Celulosa Argentina. La compañía confirmó que este martes 6 de octubre depositó el 50% restante de los haberes de agosto y anticipó un nuevo esquema fraccionado: la mitad de septiembre hacia mediados de octubre y el resto durante los primeros días de noviembre.
La información surge de un comunicado firmado por el gerente general, Hernán Bagliero, en el que la empresa describe un panorama «muy crítico» y admite el impacto que estas demoras tienen en los hogares de su personal.
Plantas en marcha, caja en rojo
El aviso llega después de que la firma lograra reactivar parcialmente la producción en sus fábricas de Capitán Bermúdez (Santa Fe) y Zárate, gracias a la normalización del suministro de gas en las últimas dos quincenas. Con las plantas funcionando, volvieron a despacharse mercadería a los clientes de forma progresiva.
Pero producir no alcanzó para recomponer las finanzas. Según explicó la empresa, el problema está en el flujo de fondos: sus compradores pagan a entre 60 y 90 días, un desfasaje que deja sin liquidez a la compañía mientras debe afrontar salarios y costos.
«Continuamos y continuaremos con enormes dificultades para asumir los compromisos de pago», advirtió la firma, que sostuvo que el panorama no cambiará hasta contar con un flujo de caja alimentado por la venta de lo que produce. Y describió su estrategia: distribuir «los escasos recursos» para que cada trabajador reciba algún ingreso y, al mismo tiempo, mantener las operaciones en funcionamiento.

La lectura crítica: un síntoma industrial
El caso de Celulosa se inscribe en un cuadro más amplio que preocupa a buena parte del sector productivo. Quienes cuestionan la política económica del Gobierno nacional señalan que el episodio ilustra el costo que enfrentan las industrias en un contexto de financiamiento caro, ventas que se cobran con demora y servicios básicos, como el gas, cuya falta de regularidad paraliza líneas de producción. Para esa mirada, no se trata de un problema aislado de una empresa, sino de la señal de un modelo que deja a la industria sin herramientas para sostener su capital de trabajo y, con ello, el empleo.
El Gobierno y quienes respaldan su programa sostienen, en cambio, que el ordenamiento macroeconómico es condición necesaria para la recuperación, que los ajustes son transitorios y que las empresas deben adaptarse a un esquema de menor intervención estatal y mayor competencia. Desde esa óptica, las dificultades de compañías puntuales responden también a problemas propios de estructura, endeudamiento y gestión.
Mientras ese debate sigue abierto, el dato concreto es el de los trabajadores: cobran por partes, con fechas estimadas y sin certezas sobre cuándo se normalizará el cronograma.
