Preocupación en el sector librero de Córdoba por el proyecto que busca derogar la Ley del Libro
- «Al Estado no le cuesta nada»: el alerta de una librería cordobesa por la posible derogación de la Ley del Libro
En una entrevista con Radio 10 Córdoba, Santiago Rodríguez, de la librería El Espejo Libros, expresó la preocupación del sector por el proyecto que ingresó al Congreso para derogar la Ley 25.542, que fija un precio único de venta para los libros en todo el país. Según explicó, la norma no le genera ningún costo al Estado y su eliminación podría derivar en el cierre de pequeñas librerías.
Qué es la Ley del Libro y por qué preocupa su posible derogación
La norma que establece un precio único de venta de los libros en toda la Argentina. «Desde el sector hay una preocupación general», señaló Santiago, y explicó que esta ley «nos ha permitido sobrevivir en un universo que es muy amplio del libro», en un mercado donde conviven grandes cadenas, librerías medianas y pequeños emprendimientos.
Según detalló, la norma habilitó lo que en el sector se conoce como «bibliodiversidad«: la posibilidad de que pequeñas librerías vendan al mismo precio que las grandes cadenas, para que «la competencia pasara por el conocimiento, por el ofrecimiento, por destacarse por otras cuestiones que no tengan que ver con el costo mismo de los libros».
Rodríguez remarcó además que la ley «no es un invento argentino»: tiene como antecedente una norma francesa de 1981, vigente hasta hoy, y otra inglesa que rigió hasta 1995, año en que fue desregulada.
El antecedente inglés y el riesgo de concentración del mercado
Consultado sobre qué pasó en los países que desregularon este tipo de leyes, el librero fue categórico: «Está probado que si se desregula el precio sube», en referencia a la experiencia de Inglaterra. Explicó que el mecanismo funciona a través del dumping: las grandes superficies bajan los precios para desplazar a las librerías chicas y, una vez que el mercado queda concentrado en pocas manos, presionan a las editoriales para obtener más descuentos. «No hay posibilidad de hacer grandes promociones sin subir los precios», agregó.
Rodríguez subrayó que la ley actual establece un descuento máximo del 10% y prohíbe saldar libros antes de los 18 meses de su publicación, mecanismos que buscan equilibrar la cadena de valor entre editoriales grandes y chicas. «Si esto no está, imaginemos que Mercado Libre, por ejemplo, va a tener la posibilidad de hacer grandes descuentos, y eso va a hacer que muchas librerías chiquitas, sobre todo que están empezando, cierren», advirtió.
«Al Estado no le cuesta nada»
Uno de los puntos que más remarcó Santiago Rodríguez es que la ley no implica ningún gasto público. «Estamos frente a un ministro de regulación que quiere achicar gastos, que quiere simplificar procesos del Estado, pero esta ley al Estado no le sale nada», explicó, y recordó que la norma surgió de un consenso entre autores, editores, distribuidores y libreros, incluidas las grandes cadenas.
El librero también advirtió sobre el impacto en la diversidad de voces editoriales: «Esta bibliodiversidad que garantiza la ley permite que haya una amplitud de voces que permite también garantizar un poco la democracia (…) siempre que ha habido monopolio en la historia, termina quedando en manos de unos pocos».
Un paquete de leyes que también incluye a farmacias e inmobiliarias
Rodríguez explicó que el proyecto que busca derogar la Ley del Libro no llega solo: «Es un paquete de leyes, no es solamente la ley del libro (…) también implica a farmacias y a corredores inmobiliarios». Según indicó, la iniciativa había quedado suspendida en un paquete legislativo anterior y ahora fue reincorporada junto con otras modificaciones normativas.
Sobre las chances de que la ley finalmente se derogue, fue cauto: «No sabemos actualmente cómo van a votar los legisladores (…) me parece que esta vez puede ser que la regulen, esperemos que no, se va a hacer todo desde nuestro lugar, pero la cosa no pinta bien».
La historia de El Espejo Libros, un espacio con más de 40 años de historia
Consultado sobre la trayectoria de su librería, Rodríguez repasó sus orígenes: nació de la mano de su tío, Antonio Moro, que a fines de los años 80 comenzó vendiendo libros «en el neuro con un bolsito». Con los años, el emprendimiento familiar se instaló en el Paseo Santa Catalina, donde funciona actualmente, y desde 2017 se especializa en humanidades, salud mental y literatura infantil y universal.
