Alerta industrial: la UIC advierte que la crisis del gas somete a la producción a la «ley de la jungla energética»
- La Unión Industrial de Córdoba (UIC) expresó su profunda preocupación por las restricciones en el suministro de gas que afectan a empresas con contratos firmes en pleno invierno. La entidad advirtió sobre el impacto en los costos, la pérdida de competitividad y la falta de transparencia del sistema, exigiendo un rol activo del Estado para garantizar previsibilidad.
La Unión Industrial de Córdoba (UIC) encendió con fuerza las alarmas por la severa crisis energética que atraviesa el país, asegurando que el sector productivo «no puede producir bajo la ley de la jungla energética». A través de un duro comunicado firmado por su presidente, Luis Macario, la entidad empresaria manifestó su profunda preocupación ante las crecientes restricciones en el suministro de gas natural, las cuales están golpeando con dureza a las fábricas en pleno período invernal.
La organización detalló que las interrupciones del servicio ya no son una amenaza abstracta, sino una realidad que alcanza incluso a los contratos de abastecimiento firmes y semifirmes. Esta situación ha obligado a numerosas industrias de la provincia a reducir sus niveles de actividad, reorganizar de forma imprevista sus procesos productivos e incumplir con los cronogramas de entrega pactados, comprometiendo seriamente su operatividad.
Desde la UIC hicieron hincapié en que las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) son las principales damnificadas por esta crisis sistémica, al contar con menos herramientas financieras y logísticas para mitigar el impacto. El sector fabril criticó que las empresas no pueden transformarse «de un día para otro» en especialistas en licitaciones de gas natural licuado (GNL) o contratos energéticos complejos para suplir la falta de previsión estatal.
Las consecuencias económicas ya se sienten en el entramado productivo cordobés a través de paradas en las líneas de producción y el uso obligatorio de combustibles alternativos considerablemente más costosos. Este incremento logístico y operativo termina trasladándose a toda la cadena de valor, lo que no solo pulveriza la competitividad industrial, sino que también presiona sobre la inflación de precios y siembra incertidumbre sobre la estabilidad del empleo.
Finalmente, la entidad cuestionó la falta de transparencia, las asimetrías de información y los criterios poco claros con los que se administran las restricciones del fluido. Ante este panorama, la UIC reclamó que el Estado asuma un rol activo para ordenar el sistema y garantizar reglas equitativas, concluyendo que la energía debe ser una condición indispensable para producir y generar empleo, y no un obstáculo diario.
