El drama de Simón: por un vacío legal, un adolescente cordobés debe rendir libre los cinco años de secundaria
- El Ministerio de Educación de Córdoba rechazó las certificaciones de un colegio Montessori que validaba sus estudios a través de Estados Unidos. Tras ser expulsado de un IPEM, su madre denuncia desamparo estatal: «Con mi hijo se destapó una olla enorme».
Un verdadero calvario educativo y burocrático mantiene en vilo a una familia cordobesa. Simón, un adolescente de 17 años que cursó toda su escuela secundaria en una institución con pedagogía Montessori, se encuentra hoy fuera del sistema educativo oficial. Al intentar cambiarlo de colegio, las autoridades provinciales rechazaron de plano toda su documentación escolar.
La odisea comenzó cuando su madre, Gabriela Marassa, logró inscribirlo en un IPEM estatal. Sin embargo, la aparente solución duró poco: un mes y medio después, las autoridades escolares la notificaron de que el joven quedaba expulsado. ¿El motivo? El Ministerio de Educación de la Provincia determinó que los papeles no eran válidos, ya que las certificaciones del colegio de origen se emitían a través de una institución de Estados Unidos que no cuenta con el aval local.
La respuesta oficial: rendir todo de nuevo
La única alternativa que el Ministerio le presentó a la familia Marassa es que el joven rinda la totalidad de los cinco años cursados mediante «exámenes globales».
«Es una solución cruel e inhumana. La única solución que me ofrecen es que rinda los cinco años cursados en exámenes globales. Es una locura», denunció Gabriela con impotencia.
Una problemática que el Ministerio ya conocía
Lo más grave de la denuncia radica en que, según relata Marassa, las propias autoridades ministeriales admitieron estar al tanto de la irregularidad de estos títulos desde hace tiempo, sin haber tomado cartas en el asunto para proteger a los alumnos.
«En el Ministerio nos dijeron que ya conocían esta situación y que no era la primera vez que ocurría. Mi pregunta es: si lo sabían, ¿por qué nunca hicieron nada?», cuestionó la madre de Simón, advirtiendo que este caso es solo la punta del iceberg de un problema que afecta a muchos más estudiantes en la provincia: «Con mi hijo se destapó una olla enorme».
