Rechazo transversal a la ley de extranjerización de la tierra: Bullrich no consigue los votos
- El proyecto que impulsa el Gobierno nacional para habilitar la venta de tierras a extranjeros enfrenta un fuerte rechazo que atraviesa a distintos sectores, desde el ámbito artístico y cultural hasta la Iglesia Católica. Varios gobernadores que en un principio manifestaron apoyo dieron marcha atrás, mientras que La Pampa, Misiones y Tucumán ya adelantaron su voto negativo.
La ley de extranjerización de la tierra, impulsada por la ministra Patricia Bullrich, enfrenta serias dificultades para conseguir los votos necesarios en el Congreso. La iniciativa despertó un fuerte rechazo que trasciende las fronteras partidarias y que ya incluye al arco artístico y cultural, además de un firme pronunciamiento de la Iglesia Católica.
Gobernadores que dieron marcha atrás
Según se supo, varios legisladores y gobernadores que en un primer momento se habían mostrado a favor del proyecto cambiaron de postura en las últimas horas y confirmaron que no acompañarán la iniciativa. Las provincias de La Pampa, Misiones y Tucumán ya adelantaron formalmente su voto negativo.
Uno de los rechazos más contundentes llegó desde Neuquén. El gobernador Rolando Figueroa fue categórico al respecto: «De ninguna manera vamos a entregar tierras fiscales a extranjeros», sostuvo, marcando una postura de firme oposición al proyecto.
El rechazo de la Iglesia
La resistencia a la iniciativa también sumó la voz de la Iglesia Católica. El obispo de Rawson, Roberto Pío Álvarez, cuestionó duramente el proyecto y llamó a dejar de lado las diferencias políticas frente a este tema: «Hay temas en donde uno deja de lado la simpatía política, en este tema no jodan», expresó el religioso.
Un rechazo que crece en distintos sectores
El proyecto de ley, que había sido presentado como una de las iniciativas centrales de la agenda del Gobierno nacional, enfrenta ahora un escenario adverso en el Congreso, con un número de votos negativos que crece día a día y que compromete seriamente sus posibilidades de aprobación.
La situación deja al Gobierno con el desafío de reconstruir consensos en las próximas semanas si pretende avanzar con la iniciativa, en un contexto donde el rechazo excede ampliamente al arco político y suma voces de referencia social, cultural y religiosa.
