Inflación mayorista de 0,8%: por qué el dato «no es contundente» según el análisis de Matías Battista
- El Gobierno nacional celebró el dato de inflación mayorista de julio, que se ubicó en 0,8%, muy por debajo del índice minorista de 2,2%. Sin embargo, el contador público y asesor financiero Matías Battista advirtió que el resultado está fuertemente influido por la caída del precio del petróleo tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, y que no debe leerse como un anticipo de lo que viene en materia inflacionaria.
El último dato de inflación mayorista generó festejos dentro del Gobierno nacional. Con un registro de 0,8% en julio, la administración de Javier Milei destacó que, por primera vez en mucho tiempo, el índice «empieza con cero». Sin embargo, ese optimismo contrasta con la inflación minorista del mismo mes, que se ubicó en 2,2%, dejando en evidencia una desconexión entre ambos indicadores.
Así lo explicó el contador público nacional, experto universitario en Mercado de Capitales y asesor financiero Matías Battista, quien puso en contexto el dato y advirtió sobre los motivos detrás de esa cifra.
Según el análisis de Battista, no es la primera vez que ocurre este fenómeno: se trata de la tercera ocasión durante el gobierno de Javier Milei en que la inflación mayorista se ubica por debajo del 1%, algo que también sucedió durante las gestiones de Alberto Fernández y de Mauricio Macri. «Si bien es un dato importante, no es contundente y ya lo hemos visto en reiteradas ocasiones», señaló el especialista.
La clave: el precio del petróleo
El asesor financiero explicó que, al analizar en detalle la composición del índice, aparece un factor determinante: el acuerdo entre Estados Unidos e Irán provocó un desplome en el precio del crudo, que pasó de 100 a 80 dólares el barril. Ese derrumbe tuvo un promedio de caída del 9,2% durante julio, lo que impulsó directamente el resultado de 0,8% en la inflación mayorista.
A la par, otros insumos difundidos que dependen del petróleo —como químicos, plásticos y cauchos— también registraron subas muy limitadas, en la mayoría de los casos también dentro del rango de «0, algo».
Un índice heterogéneo
Battista remarcó que, al revisar el detalle de los 27 ítems que componen la inflación mayorista, el panorama es mucho más desparejo de lo que sugiere el promedio general: 7 rubros estuvieron por debajo del 1%, otros 7 se ubicaron entre el 1% y el 2%, y 13 ítems —casi la mitad del índice— treparon por encima del 2% e incluso del 3%, con la energía eléctrica a la cabeza con una suba del 5,8%.
El ancla cambiaria y otros factores
El análisis también apuntó a la estabilidad del dólar durante julio como otro elemento clave: el tipo de cambio arrancó el mes en $1.487 y cerró en $1.488, prácticamente sin variación. Esa estabilidad cambiaria funcionó como ancla antiinflacionaria y fue, según Battista, «muy funcional» para lograr ese resultado de 0,8%.
A esto se sumó un tercer factor: la necesidad de las empresas de rotar stock, lo que también incidió en el dato final del mes.
La conclusión del especialista
Para Battista, el dato de inflación mayorista es positivo, pero no debe sobreinterpretarse. «El dato de inflación 0,8 es muy bueno, pero no es un predictor de lo que va a ocurrir en el futuro con la inflación», concluyó el contador público y asesor financiero, remarcando que factores externos y coyunturales —como el precio internacional del petróleo— tuvieron un peso determinante en el resultado.
