Cerró Alfajores Lalín, una fábrica que nació en la pandemia y se consolidó en el Conurbano bonaerense
- La empresa, con planta en Lomas de Zamora, anunció el cierre después de seis años de actividad. Sus fundadores se despidieron con un mensaje cargado de emoción en redes sociales, en medio de un contexto económico complejo que golpea a numerosos comercios y pequeñas empresas del país.
La fábrica de alfajores Lalín, que había logrado consolidarse en el Conurbano Bonaerense tras nacer en plena pandemia, anunció su cierre definitivo. La planta funcionaba en la localidad de Lomas de Zamora, y la noticia fue comunicada por la propia marca a través de sus redes sociales, con un mensaje dirigido a quienes acompañaron el proyecto desde sus comienzos.
«Hoy es un día especial; después de estos 6 años maravillosos y de muchas alegrías, tomamos la decisión de dar un paso al costado, para enfocarnos en nosotros, en nuestros trabajos y en nuevos proyectos. Queremos decirles gracias, gracias de todo corazón por acompañarnos, apoyarnos en esta hermosa locura de hacer alfajores», publicaron desde la marca en un primer mensaje.
Días más tarde llegó la despedida definitiva. Sebastián, uno de los impulsores de la empresa, confirmó el cierre de la fábrica con un mensaje cargado de emoción: «Hoy cerramos las puertas de Alfajores Lalín. Nunca imaginamos lo difícil que sería escribir estas palabras». El emprendedor agregó que detrás de cada alfajor hubo horas de trabajo, sacrificio e ilusión, y que el proyecto fue mucho más que un emprendimiento: le permitió conocer personas y formar parte de la vida de muchos de sus clientes. «No fue una decisión fácil, pero sí la última de este hermoso camino», cerró.
Una historia que arrancó en la pandemia
Según recordó su creador, la historia de la empresa surgió de manera casual, cuando decidió preparar un alfajor para consumo propio durante el aislamiento. El resultado sorprendió tanto que un amigo le pidió comprarle una docena, lo que terminó convirtiéndose en el puntapié inicial del emprendimiento. «Estábamos en pandemia, tenía ganas de comer un alfajor. Hice un alfajor, salió bueno, salió rico, y de repente un amigo me dice: ‘¿A cuánto me vendés una docena?’. La verdad que ni idea, porque lo hice para mí. Saco los costos y te digo. Ahí arrancó», relató.
Con el paso de los años, la marca logró hacerse un lugar en ferias gastronómicas y artesanales de la provincia de Buenos Aires, especialmente en la zona sur del Conurbano, donde construyó una clientela fiel gracias a una propuesta de sabores poco habituales. Entre sus variedades más reconocidas figuraban alfajores de crema de maní con chocolate blanco, flan con dulce de leche, frutos del bosque y volcán de chocolate, combinaciones artesanales que diferenciaban a la marca dentro de un mercado cada vez más competitivo.
El cierre de Lalín se suma a una serie de cierres de comercios y emprendimientos que distintos medios vienen relevando en los últimos meses, en un escenario económico que numerosos pequeños productores describen como exigente para sostener sus estructuras de costos.
