Por primera vez, Argentina cae simultáneamente en Matemática, Lectura y Ciencias
- El informe de la OCDE reveló los peores resultados de la serie histórica para el país, que quedó en los puestos 75° en Matemática, 62° en Lectura y 71° en Ciencias sobre 91 sistemas educativos evaluados. Casi la mitad de los estudiantes se ubica en los niveles más bajos de desempeño en las tres materias a la vez.
Los resultados de las pruebas internacionales PISA 2025 encendieron una profunda señal de alarma sobre la realidad educativa de Argentina. Por primera vez en la serie histórica de evaluaciones elaboradas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el desempeño de los jóvenes de 15 años retrocedió de manera simultánea en las tres disciplinas evaluadas: Matemática, Lectura y Ciencias.
A partir del informe publicado por el observatorio Argentinos por la Educación, sobre un total de 91 sistemas educativos participantes, el país quedó relegado a los puestos 75° en Matemática, 62° en Lectura y 71° en Ciencias, consolidando los puntajes más bajos de las últimas dos décadas.
Radiografía por materias: caída generalizada
- Matemática (367 puntos, -11 frente a 2022): registró el piso histórico del país. El 76% de los alumnos —casi 8 de cada 10— no logra resolver cálculos ni problemas matemáticos básicos de la vida cotidiana.
- Lectura (389 puntos, -12 frente a 2022): el 60% quedó por debajo del umbral mínimo, evidenciando graves dificultades para reconocer la idea central de un texto de mediana extensión.
- Ciencias (393 puntos, -13 frente a 2022): el 59% de los evaluados no alcanzó los requerimientos elementales para interpretar ni explicar fenómenos científicos corrientes.
En el plano regional, la Argentina se ubicó en el octavo puesto sobre 13 países de América Latina, detrás de Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Brasil, Perú y Colombia.
Ausentismo y brecha de desempeño
El diagnóstico revela una marcada polarización: el 48,8% de los alumnos se encuentra en los niveles más bajos en las tres materias a la vez, mientras que apenas un 1,2% accede a los niveles superiores de excelencia.
El informe también encendió alertas en los factores de presencialidad: el 20% de los estudiantes argentinos admitió haber faltado a clases al menos una jornada en las dos semanas previas a la prueba, y un 66% reconoció haber llegado tarde, cifras ampliamente por encima de los promedios de la OCDE, que reflejan los desafíos de continuidad en las trayectorias escolares.
