«Funcionarios y la policía están implicados», la dura confesión de una ex trabajadora del bar «Wachitas»
- Bajo el pseudónimo de «Carla», una ex empleada rompió el silencio en el programa Lagarto Show. Denunció explotación sexual, connivencia de las autoridades en las clausuras y reveló cómo captaban a las jóvenes más vulnerables.
El Caso Agostina Vega sigue destapando ollas, ahora el bar «Wachitas» sumó un testimonio que sacude las estructuras políticas y policiales de la región. En una entrevista exclusiva con el programa de televisión Lagarto Show, una ex trabajadora del lugar, resguardada bajo el nombre ficticio de «Carla», brindó detalles escalofriantes sobre el entramado que funcionaba detrás de la fachada nocturna: «Teníamos que acostarnos con hombres», sentenció sin rodeos, confirmando que el establecimiento operaba como un prostíbulo encubierto.
La mujer, quien confesó que ella misma vivió un tiempo dentro del bar, relató que había otras chicas residiendo en el establecimiento, aunque admitió que «desconocía las condiciones y cómo es que estaban en ese lugar». Al ser consultada sobre los controles municipales y la facilidad con la que el local se mantenía abierto, Carla apuntó a una red de complicidad institucional. Recordó que las inspecciones caían y clausuraron el bar en varias ocasiones, «pero las clausuras no demoraban más de 24 horas y volvían a abrir».
«Las fiestas nunca faltaban» y el oscuro mecanismo de captación
Para la testigo, el amparo que recibía el lugar no era casualidad. «Las fiestas nunca faltaban» relató y señaló que hay funcionarios y la misma policía implicados en el funcionamiento de este tipo bar, el cual advirtió que «no es el único bar que pasan estas cosas, hay muchos lugares más». En su declaración, definió crudamente que «el mundo de la noche y la prostitución es un negocio».
Carla le puso nombre y apellido a quienes manejaban los hilos de la captación. Según su testimonio, Soledad Andreani—la novia de Barrelier— era quien elegía a las chicas de la calle: «elegía las más bonitas» y detalló que muchas veces las más jóvenes «están dispuestas a todo por drogas». En cuanto a los nombres que resuenan en la causa, la ex trabajadora afirmó que solo reconoce a Soledad Andreani que «se hacía batir la dueña del lugar», y a una mujer llamada Ludmila, pero aclaró que no reconoce a los hombres implicados en el caso de Agostina Vega.
