Santi Sarmiento, director del largometraje que recupera la memoria de la icónica referente travesti y piquetera, repasa en esta entrevista los desafíos de una producción colectiva y autogestiva que desbordó las salas locales. «El cine tiene que ser una herramienta para transformar la realidad», asegura.
El título de la película no es una casualidad, sino un bautismo de la propia protagonista. Durante una histórica entrevista en el marco de una muestra sobre la Condesa Laura Pilleri, Maite Amaya recordó con humor un encuentro feminista de principios de los años 2000 donde algunos sectores biologicistas tildaban a las travestis de ser el «caballo de Troya» del movimiento. Fiel a su estilo punzante y disruptivo, Maite retrucó: «¿Caballo? En todo caso, una yegua de Troya».
«Nos pareció que estaba lindo porque lo decía ella misma, era su forma de reírse de eso y de posicionarse. El nombre se pegó a la película y nunca más lo pudimos soltar», relata su director, Santi Sarmiento, en diálogo con Radio 10 Córdoba.
La radio comunitaria como hilo conductor
Para el equipo realizador —integrado originalmente por Sarmiento y Abril Fernández Férrez (Producciones Anónimas), a quienes luego se sumaron Karina Rojo y Rodrigo Del Canto (Altroque Cine)—, la reconstrucción de Maite no buscaba erigir un monumento de bronce, sino recuperar a la compañera de carne y hueso.
En esa búsqueda, el archivo de la radio comunitaria Zumba la Turba se convirtió en el corazón sonoro y el hilo conductor del documental. Es allí donde se despliega la densidad de su pensamiento político, entrelazando la militancia territorial en la Federación de Organizaciones de Base (FOB), las tomas históricas como la de Casa Caracol y su incansable lucha antipatriarcal.
Cine autogestivo, financiamiento colectivo y próximas fechas
Tras un estreno a sala llena que desbordó la capacidad del Cine Club Municipal Hugo del Carril, el largometraje se prepara para continuar su distribución a través de un circuito alternativo y comunitario, además de su desembarco en la provincia de BuenosAires en septiembre, participando del Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires (FICPROBA).
«Este cine no se produce con grandes productoras que vienen y ponen miles de dólares. Se hace a pura convicción y financiamiento colectivo», destaca Sarmiento. «Nuestro objetivo ahora es llevar la película a cada espacio compañero que nos invite, donde el documental sea una excusa para encontrarse y activar lo colectivo.»