«Travesticidio social»: La comunidad travesti trans de Jesús María pide justicia por la muerte de Luciana
- La militante travesti trans, referente en la lucha por la Ley de Identidad de Género y el cupo laboral en el departamento Colón, murió en circunstancias que su comunidad se niega a dar por cerradas. En Territorio Diversidad, Mimi Luz Argüello Lobo compartió su testimonio y denunció la exclusión estructural y el maltrato mediático que rodearon su muerte.
La muerte de Luciana, militante travesti trans de Jesús María, conmociona a la comunidad LGBT de toda la provincia de Córdoba. Su figura fue clave en la conquista de derechos en el departamento Colón: impulsó la implementación del cupo laboral travesti trans y trabajó activamente por la difusión de la Ley de Identidad de Género en distintos pueblos y ciudades de la región.
En Territorio Diversidad, Mimi Luz Argüello Lobo —licenciada en diseño de indumentaria, docente universitaria y cofundadora del espacio autogestivo Regia Taller Escuela— brindó su testimonio sobre Luciana y sobre lo que su comunidad define como un «travesticidio social». La entrevistada fue clara en un punto: ninguna organización sostiene que Luciana se haya quitado la vida. Remarcó que existen vacíos sin esclarecer entre la última aparición pública de Luciana y el hallazgo de su cuerpo, días después, y que hasta que no haya una investigación no se puede dar por válida ninguna hipótesis.
El relato apuntó con dureza al tratamiento mediático del caso. Según Argüello Lobo, antes de conocerse la noticia de su muerte circularon de forma viral imágenes de Luciana que contribuyeron a un escarnio público, y luego los mismos medios que participaron de esa exposición buscaron notas sobre su legado y su trayectoria militante. La entrevistada calificó esa dinámica como una contradicción que profundizó el dolor de quienes la conocían.

Más allá del reclamo mediático, el testimonio puso el foco en la exclusión estructural que atravesó a Luciana: falta de vivienda, vulneración de derechos básicos y ausencia de respuesta estatal en un contexto de consumo problemático. Argüello Lobo remarcó que ni la familia ni el municipio de Jesús María se hicieron cargo de su despedida, y que fue una organización de la comunidad travesti trans la que gestionó el ataúd y el sepelio.
La comunidad travesti trans ya conformó una mesa de pedido de justicia por Luciana, en la que participan distintas organizaciones y militantes de la zona. Están trabajando en un documento junto a un abogado y planean solicitar una reunión con la fiscalía para reconstruir lo sucedido. En paralelo, se está organizando una marcha en Jesús María para visibilizar el reclamo.
Para Argüello Lobo, el caso de Luciana interpela a toda la comunidad a fortalecer sus redes de cuidado y organización, especialmente en el interior provincial, donde —advirtió— la violencia hacia las identidades travestis y trans suele ser aún más silenciada que en las grandes ciudades.
