Alerta por monóxido de carbono: por qué es vital revisar los calefactores antes del invierno
- Un gasista matriculado advirtió que el 90% de los accidentes por monóxido de carbono ocurren por calefones en mal estado. El gas es inodoro e indetectable, y puede causar desmayos en segundos. La revisión anual de todos los artefactos a gas es la principal medida de prevención.
Con la llegada del frío, los especialistas en gas vuelven a encender las alarmas: el monóxido de carbono es uno de los principales riesgos en los hogares durante el invierno, y la revisión anual de calefactores, calefones y otros artefactos a gas es la única forma efectiva de prevenirlo.
Así lo explicó Luis Acosta, gasista matriculado, en diálogo con Radio 10 Córdoba. «Todos los artefactos a gas deberían hacerse un mantenimiento anual», afirmó, y detalló por qué este paso puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El enemigo invisible
El monóxido de carbono se produce cuando la combustión es incompleta, es decir, cuando la llama no recibe suficiente oxígeno. A diferencia de otros gases, no tiene olor ni color, lo que lo hace imposible de detectar sin instrumentos especiales.
«Cuando ya se produce el accidente, a veces es demasiado tarde«, advirtió el especialista. La señal más clara de una combustión correcta es el color de la llama: si es azul, el artefacto funciona bien; si es amarilla o anaranjada, hay un problema.
Otros indicadores de combustión incompleta son el hollín —que ennegrece ollas y superficies— y un olor acre e irritante, causado por sustancias llamadas aldehídos, que irritan los ojos, la nariz y la garganta. Sin embargo, el especialista aclaró que la ausencia de estos síntomas no garantiza que no haya monóxido: el gas puede estar presente sin ninguna señal visible ni olfativa.

El calefón, el artefacto más peligroso
Contra lo que suele pensarse, el mayor riesgo no está en la estufa sino en el calefón. «El 90% de los accidentes ocurren con calefones», señaló Luis, y lo explicó con datos concretos: mientras una hornalla produce 1.500 calorías y una estufa 3.000, un calefón genera 20.000 calorías, el equivalente a cuatro termotanques funcionando al mismo tiempo.
«Si anda mal, la cantidad de monóxido que produce por segundo es muy grande. El ambiente se satura rápidamente y a veces no da tiempo ni de llegar a una ventana. Hay gente que da tres o cuatro pasos y ya se desmaya», advirtió.

Las rejillas de ventilación no son decorativas
Otro punto crítico que señaló el especialista es el tapado de las rejillas de ventilación, una práctica habitual en invierno para evitar el frío. «La gente cree que son para que tengan aire las personas. No: están para que al artefacto no le falte oxígeno«, explicó.
La rejilla inferior permite el ingreso de aire fresco que alimenta la llama; la superior expulsa los gases calientes. Tapar la inferior corta el suministro de oxígeno al artefacto y favorece la combustión incompleta. «La que te salva la vida es la superior, y la gente a veces la tapa», alertó.
Para quienes no quieren convivir con ese problema, existen los artefactos de tiro balanceado, que toman el aire del exterior y expulsan los gases hacia afuera sin necesidad de rejillas interiores.
¿Cuándo llamar al gasista?
El mantenimiento anual incluye la limpieza de quemadores, la revisión del conducto de evacuación de gases y el chequeo general del artefacto. El costo actual del servicio ronda entre los $80.000 y $90.000 pesos, un costo muy accesible considerando que está en juego la vida misma de las personas . Para consultas, el especialista puede ser contactado al 351-684 5471. Luis Acosta Gasista Matriculado Categoría II
